Una copia de seguridad solo es útil si puedes restaurarla
El sistema dice que la copia de seguridad se ha completado. Es una buena noticia, pero no responde a la pregunta importante: ¿podrías recuperar lo que necesitas si hoy fallara la web o se perdiera un archivo? Hacer una copia y restaurar un servicio son tareas diferentes.
Haz inventario de lo necesario
En una web, los archivos pueden no ser suficientes. Puede haber una base de datos, imágenes, configuración y dependencias externas. Escribe qué debe recuperarse y en qué orden. Si un vídeo vive en otro alojamiento, copiar la página que lo enlaza no conserva el vídeo.
Define también qué antigüedad de datos puedes aceptar. Una copia semanal no cubre los cambios posteriores a la última ejecución.
Separa la prueba de producción
Prepara un entorno aislado. No restaures encima de la web activa para comprobar si funciona la copia. Desactiva los envíos de correo, las compras y cualquier automatización que pueda contactar con clientes o cambiar datos reales.
Revisa que la persona o el sistema encargado de recuperar el servicio disponga de los accesos necesarios, sin copiar contraseñas en documentos compartidos.
Verifica más que los archivos
- Abre una página y comprueba textos, imágenes y navegación.
- Confirma que los datos recuperados corresponden a la fecha esperada.
- Revisa una función representativa con datos de prueba.
- Anota las dependencias que no estaban dentro de la copia.
Documenta el resultado real
Registra qué copia utilizaste, qué recuperaste y qué falta. Mide el tiempo de recuperación observado, no una estimación optimista. Si la prueba falla, conserva el original e investiga antes de sobrescribir nada.
Automatizar las copias ayuda, pero no sustituye estas comprobaciones. Programa pruebas periódicas adecuadas al riesgo y repítelas cuando cambien las dependencias importantes. Una restauración comprobada ofrece una base mejor para decidir que una carpeta que simplemente existe.